Bloque 3 · Lección 14
Contenido que no suena a IA
Un proyecto de voz de marca y una skill de formato. El método que uso para que el resultado pase el filtro humano.
En resumen
- Un texto no se delata por las palabras sueltas, sino por seis patrones de estructura: todo en tríos, adjetivos sin dato, conectores previsibles, frases del mismo largo, cierres circulares y ausencia de opinión.
- El sistema son dos piezas: un Proyecto que guarda la voz de marca extraída de tus propios textos, y una Skill que fija el formato de cada canal. Nunca un prompt largo que se copia y se pega.
- La voz no se describe con adjetivos: se extrae con un prompt de análisis sobre quince textos tuyos reales, y sale un documento de nueve apartados que es tuyo aunque cambies de herramienta.
- Siempre hay tres cosas que se tocan a mano: la primera frase, los datos concretos y el último párrafo. Sin ese paso, el borrador sigue siendo un borrador.
«Se nota que esto lo ha escrito una máquina.» Es la frase que más veces me han dicho en una sala de formación, y casi siempre tiene razón quien la dice. Lo curioso es que rara vez sabe explicar por qué lo nota.
Este artículo desmonta ese «no sé qué» en patrones concretos y monta el sistema para eliminarlos. No hay truco de prompt: hay un documento de voz, una skill de formato y un bucle de revisión que no se puede saltar.
Por qué se nota que lo ha escrito una IA
Los detectores automáticos son poco fiables y no merece la pena hablar de ellos. El filtro que importa es el humano: un lector que se aburre a la tercera línea y cierra la pestaña. Ese filtro reacciona a patrones de estructura, no a palabras sueltas. Estos son los seis que veo una y otra vez.
1. La estructura tripartita compulsiva
Todo viene en tres: tres ventajas, tres pasos, tres razones. Los párrafos tienen tres frases y las enumeraciones tres elementos con paralelismo perfecto —«más rápido, más barato y más fiable»—. La realidad no se organiza en tríos limpios, y el lector percibe el artificio aunque no sepa nombrarlo.
2. Adjetivos que no aportan información
«Una solución potente y robusta que permite optimizar procesos clave.» Quita los adjetivos y la frase no pierde nada, porque no decía nada. Rellenan el hueco donde debería ir un dato. Si un adjetivo no se puede sustituir por una cifra, un nombre o un ejemplo, sobra.
3. Conectores previsibles al inicio de párrafo
«Además», «Por otro lado», «En este sentido», «Es importante destacar que». Aparecen en la primera palabra con una cadencia casi métrica, y «además» sale cada tres párrafos como un reloj. Un redactor humano encadena dentro de la frase, o no encadena: empieza en seco.
4. Frases todas de la misma longitud
El patrón más difícil de ver y el que más delata. Un texto generado produce frases de dieciocho a veinticuatro palabras, una detrás de otra, y el ritmo se vuelve plano. Un texto humano alterna: una frase larga con subordinadas, otra de cuatro palabras. Así. Esa irregularidad se lee como voz.
5. El cierre circular
El último párrafo repite el primero con otras palabras y añade una aspiración vacía: «En definitiva, la IA ha llegado para quedarse». No compromete a nada y el lector lo salta. Un cierre bueno introduce algo nuevo: una consecuencia, una advertencia o una acción.
6. Ausencia total de opinión
El texto no dice nada que pueda molestar: ni precios, ni una crítica al sector, ni la admisión de que algo no funciona. Esa neutralidad es antinatural en alguien que lleva años en un oficio.
Un texto no suena a IA por lo que dice. Suena a IA por lo que se cuida de no decir.
La lista negra: prohibir explícitamente
Los patrones se corrigen con reglas de estructura; las expresiones, prohibiéndolas por su nombre. Esta lista va literal dentro del documento de voz de marca: un modelo cumple una prohibición explícita mucho mejor que una instrucción de estilo abstracta.
- Aperturas de relleno: «En el mundo actual», «En la era digital», «Hoy en día», «En un entorno cada vez más competitivo», «Cada vez son más las empresas que».
- Muletillas de transición: «Es importante destacar que», «Cabe señalar que», «En este sentido», «Dicho esto», «Por otro lado», «Además» al inicio de párrafo.
- Adjetivos huecos: potente, robusto, innovador, disruptivo, clave, fundamental, esencial, versátil, integral, holístico.
- Verbos de folleto: potenciar, impulsar, empoderar, maximizar, revolucionar, desbloquear, abrazar el cambio, navegar por.
- Cierres circulares: «En definitiva», «En resumen» como último párrafo, «ha llegado para quedarse», «la punta del iceberg», «el futuro es ahora».
- Calcos del inglés: «No se trata solo de X, sino de Y», «X no es una opción, es una necesidad», «sumérgete en», «vamos a profundizar».
- Superlativos sin prueba: «el mejor», «revolucionario», «un antes y un después», «cambio de paradigma».
Añade las expresiones propias de tu sector que ya nadie lee. En construcción será «llave en mano»; en consultoría, «soluciones a medida»; en tecnología, «sinergias». Cada sector tiene su capa de ruido y tú la conoces mejor que yo.
La prueba del nombre sustituible
Coge un párrafo y cambia el nombre de tu empresa por el de tu competidor. Si sigue siendo verdad y sigue funcionando, ese párrafo no dice nada y da igual quién lo haya escrito. Es la prueba más rápida que conozco, y descarta la mitad del contenido corporativo antes de entrar siquiera en si lo hizo una IA.
El sistema en dos piezas
El error habitual es resolver esto con un prompt cada vez más largo que alguien va copiando. Dura tres semanas: luego cada persona tiene su versión, nadie sabe cuál es la buena y el resultado se degrada. La solución estable separa dos cosas que cambian a ritmos distintos.
| Pieza | Qué guarda | De quién es | Cada cuánto se toca |
|---|---|---|---|
| Proyecto de voz de marca | Cómo habla la empresa: ritmo, vocabulario, tratamiento, qué se dice y qué nunca. Más el contexto: catálogo, precios de referencia, casos | De la empresa. Uno solo, compartido | Se escribe una vez y se revisa cada seis meses |
| Skill de formato | La estructura de cada pieza: artículo, publicación de LinkedIn, ficha de producto, nota de prensa, guion de vídeo | De quien produce. Compartible con todo el equipo | Cuando se añade un canal o cambia un formato |
La separación no es un capricho de orden. Tu voz es una y no cambia según el canal; el formato cambia en cada canal y no debería obligarte a reescribir la voz. Si lo mezclas todo, cada vez que añadas un canal tocarás el archivo donde vive tu tono, y ahí es donde se rompen las cosas.
Si vienes de la lección sobre correo automatizado, reconocerás el esquema: contexto permanente en un Proyecto, procedimiento reutilizable en una Skill. El mismo patrón en un terreno más exigente, porque aquí el texto lo lee gente de fuera.
Cómo extraer tu voz de tus propios textos
Si pides «tono cercano pero profesional», recibirás lo mismo que las otras cien mil personas que han escrito esa frase. Los adjetivos no transmiten voz; los ejemplos sí. Por eso el punto de partida no es describirte: es que Claude te describa a partir de lo que ya has publicado.
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Reúne quince textos tuyos reales
Publicaciones que funcionaron, dos artículos largos, dos propuestas, tres correos y algo que escribieras enfadado. Ese último es oro: ahí tu voz sale sin filtro. Si escriben varias personas, elige los textos de quien mejor representa la marca, no una mezcla de todos.
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Pasa el prompt de análisis
Pega los textos en una conversación normal y lanza el prompt de más abajo. Pide cifras, no impresiones. Sale un retrato de cómo escribes de verdad, con los tics que no sabías que tenías.
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Corrige el retrato y móntalo como Proyecto
Lo que quieras mantener se queda; lo que no, pasa a la sección de prohibiciones. Crea el Proyecto «Voz de marca», sube el documento corregido y añade el contexto: qué vendes, a quién, con qué precios de referencia y qué casos puedes citar.
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Valida con la prueba ciega
Mezcla cinco piezas nuevas con cinco tuyas antiguas y que dos personas las separen sin saber cuáles son cuáles. Si aciertan más de siete de diez, vuelve al documento de voz. Con cinco o seis, la revisión humana ya basta.
Este es el prompt de extracción. Es largo a propósito: cada apartado corresponde a una sección del documento final.
Lee el resultado entero antes de guardarlo. La parte más útil suele ser la última lista, la de los tics: información que nadie te da porque a nadie le apetece decírtela.
El documento de voz de marca, sección a sección
Del análisis sale la materia prima. El documento definitivo lo montas tú con esta estructura. Cabe en tres o cuatro folios; si pasa de seis, nadie lo mantendrá.
La sección 10 es la que más gente se salta y la que más peso tiene: un modelo imita mejor un ejemplo que cumple una regla. Si solo tienes tiempo para una cosa, haz esa.
La Skill de formato por canal
El Proyecto sabe cómo hablas; la Skill, cómo se construye cada pieza. Va aparte porque la comparte todo el equipo. Técnicamente es una carpeta con un archivo SKILL.md en Markdown al que puedes añadir plantillas de referencia: nada de programar. Se gestiona en Ajustes → Capacidades, y el Skill Creator te genera la estructura.
Con las dos piezas montadas, el encargo diario cabe en tres líneas: no hay que volver a explicar el tono ni el formato.
El bucle de revisión humana
Un borrador salido de un buen sistema llega al 80 %. El 20 % restante es justo lo que no está en ningún documento: lo que pasó ayer en una reunión, el cliente que puedes citar, la opinión que estás dispuesto a firmar. Hay tres cosas que toco siempre a mano:
- La primera frase. Decide si alguien sigue leyendo y es la que peor sale siempre. Reescríbela tú, y que contenga algo que solo tú puedas decir.
- Los datos concretos. Cifras, fechas, nombres, importes: uno cada 150 palabras. Salen de tu cabeza o de tus sistemas, no del modelo. Lo marcado como [PENDIENTE] se rellena o se elimina la frase entera.
- El último párrafo. Bórralo y escribe otro. El generado casi siempre es circular; el tuyo debe añadir una consecuencia, una advertencia o una petición.
Cuando algo no acaba de sonar bien y no sabes qué es, esta tabla lo resuelve en treinta segundos.
| Síntoma | Causa | Arreglo |
|---|---|---|
| Suena a folleto, no dice nada | Adjetivos en lugar de datos | Sustituye cada adjetivo valorativo por una cifra, un nombre o un ejemplo. Si no hay ninguno, borra la frase |
| Se lee plano, aburre sin ser malo | Todas las frases miden lo mismo | Parte en dos las tres frases más largas y mete una de menos de siete palabras por párrafo |
| Parece un índice, no un texto | Estructura tripartita en cascada | Pasa una de las listas a prosa y deja las enumeraciones en cuatro o cinco elementos |
| Cada párrafo empieza igual | Conectores automáticos | Elimina «Además», «Por otro lado» y «En este sentido» de las aperturas |
| El final no aporta nada | Cierre circular | Bórralo y escribe uno con una consecuencia o una acción concreta |
| Podría haberlo escrito cualquiera | Falta de postura | Añade una opinión discutible y un límite propio admitido |
| Es correcto pero no suena a nosotros | Documento de voz demasiado abstracto | Añade ejemplos literales a la sección 10: corrigen lo que las reglas no consiguen |
| Hay una cifra que no reconoces | Dato inventado para rellenar | Verifícala en la fuente y refuerza la regla de [PENDIENTE] en el proyecto |
La regla de oro: cuando algo sale mal, no corrijas solo el texto. Corrige el documento de voz o la Skill. Si arreglas la pieza y sigues, mañana arreglarás lo mismo. Ese detalle separa un sistema que mejora de uno que se abandona en dos meses.
Cómo saber si está funcionando
Con tres indicadores basta, y ninguno mide la herramienta: miden el resultado.
- Minutos de edición por pieza. Si publicar un artículo costaba noventa minutos y ahora cuesta treinta y cinco, tienes el retorno. Si cuesta ochenta, no compensa: arréglalo o déjalo.
- Prueba ciega trimestral. Cinco piezas nuevas mezcladas con cinco antiguas escritas a mano, y dos personas que las separen. Si el acierto ronda el azar, la voz está bien capturada.
- Comportamiento del lector. Permanencia, respuestas con sustancia, consultas que citan el contenido. Un texto que suena a IA no genera respuestas: genera silencio educado.
Lo que no debes medir es el porcentaje de un detector de IA: fallan en las dos direcciones y optimizar contra ellos te lleva a escribir peor.
Con la voz y el formato resueltos ya puedes producir a un ritmo que antes no tenías. La siguiente lección va en la dirección contraria: en vez de escribir mucho, leer mucho. Es el caso que más horas ahorra de toda la guía, analizar documentos y contratos en bloque.
Preguntas frecuentes
¿Los detectores de contenido generado por IA son fiables?
No lo suficiente para tomar decisiones con ellos. Fallan en las dos direcciones: marcan como generado un texto humano bien estructurado y dejan pasar texto generado con ritmo irregular. Optimizar tu escritura contra un detector te lleva a escribir peor. El filtro que importa es el lector, y ese reacciona a la falta de datos y de postura.
¿Cuántos textos necesito para extraer la voz de mi marca?
Quince textos reales tuyos ya publicados: artículos largos, publicaciones, propuestas y correos, incluido alguno escrito con enfado. Con menos de diez el análisis sale genérico. Importa más la variedad que la cantidad, y que sean textos escritos por ti y no plantillas copiadas de algún sitio.
¿Por qué separar el Proyecto de voz y la Skill de formato?
Porque cambian a ritmos distintos. La voz de tu marca es una sola y se revisa cada seis meses. El formato cambia cada vez que añades un canal. Si lo mezclas en un documento, tocarás el archivo donde vive tu tono cada vez que edites una plantilla, y ahí es donde se degradan los sistemas.
¿Puedo publicar directamente lo que genera Claude?
No lo recomiendo. Un buen sistema te deja el texto al 80 %, pero el 20 % restante es lo que no está en ningún documento: los datos concretos, la opinión que firmas y la primera frase. Toca siempre a mano la apertura, las cifras y el último párrafo. Sin ese paso, el borrador sigue siendo un borrador.


