Respuesta corta: un prompt de empresa no es una pregunta bien redactada. Es un documento con cinco partes: quién es el asistente, con qué material puede responder, qué hace cuando no lo sabe, en qué formato entrega y qué está prohibido. Sin la tercera parte, el sistema inventa; sin la cuarta, nadie puede usar lo que produce.
La diferencia entre una demo que impresiona y un sistema que aguanta seis meses está casi siempre aquí. La demo se hace con un prompt de tres líneas y funciona porque quien la enseña sabe qué preguntar. El sistema lo usa un compañero que pregunta cualquier cosa a las once de la mañana de un martes.

Las cinco partes de un prompt de empresa
1. Papel y alcance
Una frase que diga qué es el asistente y, sobre todo, qué no es. «Eres el asistente de atención al cliente de una asesoría fiscal. Respondes dudas sobre plazos, documentación y estado de expedientes. No das asesoramiento fiscal ni interpretas normativa.» Ese segundo punto es el que evita la mitad de los problemas.
2. Fuentes permitidas
De dónde puede sacar la respuesta y de dónde no. Un prompt de empresa que no acota las fuentes deja al modelo completando con lo que aprendió en su entrenamiento, que puede ser correcto en general y falso para tu caso. La instrucción útil es explícita: «Responde solo con la información del documento adjunto. Si no está ahí, no está.»
3. Qué hacer cuando no lo sabe
Esta es la parte que casi nadie escribe y la que más se nota. No basta con pedir que no invente: hay que decirle qué hacer en su lugar. «Si no encuentras la respuesta en las fuentes, responde exactamente: no tengo ese dato, te paso con una persona, y añade el asunto en una línea.» Una salida concreta convierte el fallo en un trámite en vez de en una respuesta falsa con tono seguro.
4. Formato de salida
Si la respuesta va a un correo, di que sea un correo. Si va a un sistema, di qué campos y en qué orden. El formato no es estética: es lo que permite que la salida entre en el siguiente paso sin que alguien la reescriba. Un prompt de empresa sin formato definido genera trabajo en vez de ahorrarlo.
5. Prohibiciones explícitas
Precios que no estén en la lista, plazos que no estén en el documento, datos personales de otros clientes, promesas de resultado. Se escriben una a una. Las guías de referencia de los propios fabricantes, como la documentación de ingeniería de prompts de Anthropic o la guía equivalente de OpenAI, coinciden en lo mismo: las instrucciones negativas funcionan mejor cuando son concretas y van acompañadas de la alternativa.
El error de escribirlo una sola vez
Un prompt de empresa no se termina, se mantiene. La forma que uso: cada vez que alguien encuentra una respuesta mala, se guarda la pregunta y la respuesta correcta en una lista. Una vez a la semana, esa lista se convierte en dos o tres frases nuevas del prompt o en un ejemplo añadido.
En un asistente de facturación que monté, el prompt inicial tenía 400 palabras. A los tres meses tenía 1.100 y respondía bien al 94 % de las preguntas reales. Ese crecimiento no fue improvisación: fue el registro de fallos convertido en instrucciones.
Ejemplos: la parte que más rinde
Dos o tres ejemplos de pregunta y respuesta ideal valen más que cinco párrafos de instrucciones. Conviene que uno de ellos sea de un caso difícil, y que otro sea de un caso en el que la respuesta correcta es «no lo sé». Ese último ejemplo es el que enseña al sistema que rendirse es una opción aceptable.
Cómo se prueba antes de soltarlo
| Prueba | Qué busca | Cuántas |
|---|---|---|
| Preguntas frecuentes reales | Que acierte lo habitual | 20 |
| Preguntas fuera de alcance | Que derive en vez de inventar | 10 |
| Preguntas ambiguas | Que pida aclaración | 5 |
| Intentos de saltarse las reglas | Que mantenga las prohibiciones | 5 |
Cuarenta preguntas y una tarde. Si el prompt de empresa no pasa las diez de fuera de alcance, no se pone delante de un cliente. Marcos de gestión de riesgo como el AI Risk Management Framework del NIST insisten en lo mismo desde otro ángulo: la evaluación previa y la revisión periódica no son un extra, son parte del sistema.
Dónde vive el prompt
No en el chat de alguien. Un prompt de empresa es un activo: va en un archivo versionado, con fecha, con quién lo cambió y por qué. Cuando el asistente empieza a responder raro, lo primero que se mira es qué se tocó la semana pasada, y sin historial esa pregunta no tiene respuesta.
Si quieres el contexto previo, en la guía completa de Claude está el funcionamiento básico, y en consultoría de Claude para empresas cómo se lleva esto a un equipo. Las decisiones anteriores a escribir el primer prompt las trato en implantar IA en una empresa.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe ocupar un prompt de empresa?
Lo que haga falta para cubrir las cinco partes. Empezar en 300 o 400 palabras y crecer con los fallos reales suele funcionar mejor que escribir 2.000 de golpe.
¿Sirve el mismo prompt para distintos modelos?
La estructura sí, los detalles no. Al cambiar de modelo conviene repasar el bloque de prohibiciones y volver a pasar las cuarenta pruebas.
¿Cómo evito que invente datos?
Acotando las fuentes y escribiendo la salida exacta para el caso de no saber. Pedir «no inventes» sin dar alternativa no basta.
¿Hay que enseñar el prompt al equipo?
Sí. Quien usa el asistente entiende mucho mejor sus límites si ha leído las reglas que lo gobiernan, y además detecta antes las que faltan.
¿Cada cuánto se revisa?
Semanalmente los primeros dos meses, y después una vez al mes o cuando cambie algo del negocio: precios, plazos, catálogo o normativa.

